Al amanecer, el sonido del mar debería ser sinónimo de calma. Pero para muchos, en las zonas costeras de Panamá, representa incertidumbre. Entre el avance del cambio climático y la intervención humana, el equilibrio natural se rompe y las consecuencias ahora son inevitables.
Al amanecer, el sonido del mar debería ser sinónimo de calma. Pero para muchos, en las zonas costeras de Panamá, representa incertidumbre. Entre el avance del cambio climático y la intervención humana, el equilibrio natural se rompe y las consecuencias ahora son inevitables.