El crédito se ha convertido en parte de la vida cotidiana. Y no es un enemigo. Bien utilizado, permite adquirir una vivienda, un automóvil, invertir en educación o enfrentar una emergencia. Pero cuando se convierte en la única forma de mantener un estilo de vida, puede transformarse en una carga difícil de sostener.
El crédito se ha convertido en parte de la vida cotidiana. Y no es un enemigo. Bien utilizado, permite adquirir una vivienda, un automóvil, invertir en educación o enfrentar una emergencia. Pero cuando se convierte en la única forma de mantener un estilo de vida, puede transformarse en una carga difícil de sostener.