En la ciudad de Panamá, esperar el bus es una moneda al aire con dos caras igual de desalentadoras: o te encierras en una estructura de vidrio que actúa como una freidora de aire humana, o te toca esperar de pie junto a un poste, totalmente desprotegido.
En la ciudad de Panamá, esperar el bus es una moneda al aire con dos caras igual de desalentadoras: o te encierras en una estructura de vidrio que actúa como una freidora de aire humana, o te toca esperar de pie junto a un poste, totalmente desprotegido.